Christian Alan Hernandez Ramirez

Friday
No llores por mí.
Estaré bien.
El cielo es mi hogar ahora
y aquí es donde me quedaré.
No llores por mí.
Estoy donde pertenezco.
Quiero que seas feliz
y trates de mantenerte fuerte.
No llores por mí.
Era solo mi momento,
pero algún día te veré
del otro lado.
No llores por mí.
No estoy solo.
Los ángeles están conmigo
para darme la bienvenida a casa.
No llores por mí,
porque no tengo miedo.
Todo mi dolor desapareció
y Jesús tomó mis lágrimas.
No llores por mí.
Este no es el fin.
Te estaré esperando aquí
cuando nos volvamos a ver.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia las aguas del remanso
y conforta mi alma; me guía por los senderos de justicia, por amor a su nombre;
aunque vaya por un valle tenebroso, no tengo miedo a nada, porque tú estás conmigo, tu voz y tu cayado me sostienen.
Me preparas una mesa ante mis enemigos, perfumas con ungüento mi cabeza y me llenas la copa a rebosar.


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